Gabriela José dormida
xilografía
El fuego en un juego de chispas, un intento de combustión desmedida por alcanzar el recipiente de aceite, estallando por lo más mínimo. No es tan inflamable, estoy a salvo entre el flujo llameante, como una mosca gigante enceguecido por el vaivén de sombras. Se acaba bastante rápido comparándola con el fueguito de Verónica, esa pequeñez alumbra inerte durante horas y pienso que debería ayudarme a escribir o yo ayudarla a cortar, como que no puedo con querer decir todo, me quedo lelo durante horas, como una planta, o peor, una planta en invierno y eso sí que cuesta recuperarse e ir al baño, tomar el lápiz y dibujar un tajito de realidad recortada, de pared rojiza. Y nada de esto o tal vez todo esto es las nauseas antes de ir a dormir, y dormir es fácil cuando se llega, cuando un parpado sigue tras el otro, y cada poro y movimiento involuntario se va a abandonando, cayendo por un tobogán hacía ese negruzco que se viste del mismo sueño, donde Camila o Luis me dice que habló con ella, que la convenció de yo no sé que disparate que nada cuaja, o a veces me encuentro diciéndole en un sueño de excusa, que no se vaya aún, piensa mejor las cosas, yo sé que ha sido un desorden y todo ha ido mal... de la noche a la mañana te vas y yo soñando. El problema no es dormir, lograrlo, eso no: despertar, regresar bañado en sudor en una noche demasiado fría, mirar un techo de 6:00 a.m. con un sueño demasiado real, una realidad infatigable, no poder soñar con arañas o que se me caigan los dientes, sino con malditasea esa idea que yo no sé cuando carajos me la metí en la cabeza Todo puede ser mejor, nos veremos otra vez, por la calle, o que sé y sonriendo nos saludaremos y he llegado a pensar, que el problema no sea ni dormir, ni despertar, y dibujarte tanto, porque ya no puedo, que ni Camila, Luis o Veronica tan comoda con sus rectángulos de papel cebolla, siquiera Elizabeth, o una fracción de realidad que el lápiz.
Ya te dejaré ir cariño, fuiste para mi tanto como eras, y no repetiré más en las canciones "muchacha ojos de papel, quédate hasta el alba".