Me asomo hasta el risco
con denodada emoción.
La tarde pincelaba una buena aventura…
Y como fugaz artrópodo
te escondes en tu madriguera.
Casi desvestida en impúdica espera
el satinado traje de rojo escarlata
develo la piel con el sol dormido
en la espalda , y el deseo despierto en el roció del lirio…
Despertó el afán de enfundarme de viril aroma,
en una noche de luna donde la cicatrizada herida,
cubierta de algas se asomó en un ansiado susurro.
Un retozar de quimeras en la calidez de tu aliento,
en el calor de tu piel …
Vana fue la espera, sigue tu sendero.
Cúbrete de arenas en la oquedad del risco…
…En la oscuridad de tu perpetuo inquilino…
..El miedo…
Quizás, nunca fuiste alga.
Tal vez solo un resquicio de sal en mi orilla.
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