Cumplir nueve meses con Invítalo a comer sólo nos llena de esperanzas. Más que comida, estamos construyendo "la escuela más bonita del mundo". Un eslogan apropiado ahora por los profesores, que ya incorporan los divertidos nuevos libros infantiles a la enseñanza diaria.
El 29 de mayo llegamos a la escuela "Padre Juan José Zagarramurdi II" de Fe y Alegría en El Viñedo de San Vicente, al sur de Maracay, con la pasta boloñesa que tenía un doble éxito: perfectamente entregada por el señor Antonio de Solo Pasta y celebrada por los niños en su debut. Aunque no olvidan la pizza como su favorita invicta.
La alegría escolar de saborear un almuerzo con jugo natural estaba aliñada de otros logros: el avance de la renovación de la cancha de basquetbol y futbolito con sus respectivas mallas nuevas, el huerto escolar y los nuevos baños. También la directiva se une, porque la cocina industrial ya fue reparada y la deserción escolar sigue descendiendo. Las familias alimentan con su asistencia el oasis escolar que representa la escuela.
Enfrentar obstáculos nos ofrece la enseñanza de la constancia. Esta vez fueron las elecciones del 20 de mayo, que suspendió las clases una semana antes y luego otro operativo policial que impidió que los niños asistieran por tres días a la escuela. Y eso es lo que nosotros apenas percibimos por ir cada tres semanas. Los niños y sus papás, héroes cotidianos, están luchando siempre: deben comprar cuadernos y lápices, uniformes y zapatos, alimentarlos y mantenerlos a salvo.
Así que además del dinero que nos envían desde todas partes del mundo, también pueden contactarnos para hacerles llegar ropa, calzado, productos de higiene personal o herramientas de jardinería. Ya por allí viene una hermosa ayuda desde la ONG Ball For All gestionada por Luis Cataño: balones de fútbol, cepillos dentales y protectores femeninos diarios, para apoyar el deporte y la higiene infantiles. La solidaridad nos está ayudando a transformar el lugar y su espíritu.
Los aportes recibidos a través de Paypal.me/invitaloacomer y el crowdfunding de Facebook, transferencias en bolívares ¡por segunda vez desde China! y el trabajo en conjunto de tantos buenos amigos nuevos y viejos como Diomar Castellanos, Enrique García, Andrés Mogollón, Carlos Contreras, Diego Puerta, nuestras queridas hermanas María Alejandra y Mariangel Gómez, mi amada @Aruska -quien es la responsable de organizar la logística previa y en el lugar- y muchos otros, nos permiten convertir cada dólar enviado en almuerzos para seis niños de preescolar o tres de primaria.
Así que 90 dólares nos permiten hacer estas jornadas, pero seguimos recaudando para compensar los gastos por reconstruir el piso de la cancha -y darle pintura de alto tráfico-, reparar la cocina, aportar desayunos para la próxima promoción de los chiquiticos que entrarán en octubre a primer grado y los niños que salen de sexto grado y darles un paseo recreativo para el fin de año escolar del 29 de junio.
Ellos, los chamos "grandes" de sexto grado, a quienes no veremos en la escuela como estudiantes desde el próximo 10 de julio, atesoran el trabalenguas que les dejamos la vez pasado, resaltando la palabra opíparo. No sólo lo pegaron en la pared sino lo practican a diario con una sana competencia entre ellos.
En ese salón dejamos varios encargados: el que hará que todos estudien más, la que hará que todos hagan más caso a la maestra y la que hará que se escuchan más entre sí. Una de estos "delegados" es la misma niña que en diciembre del año pasado, muy triste y molesta, no quería comerse su bollito y su ensalada porque quería llevarle la mitad del plato navideño a su mamá embarazada. Ahora es la más sonriente del salón, y no sólo por tener un nuevo hermanito en casa.
Aquí hablo con ellos sobre sus tareas para colaborar entre sí y con la maestra