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Terminóse de escribir esta novela en el día doce de marzo de mil novecientos noventa y tres, diez años más tarde de que acontecieran los hechos narrados, cuando Leonardo Gómez López, familiarmente, todavía Leo, era un eminente ingeniero; y, sin embargo, Pablo terminó siendo piloto como su padre.
Clara, desde hace dos años, es profesora agregada de Institutos Nacionales de Bachillerato con la oposición de Historia ganada.Leo y Clara no llegaron a casarse; como dicen ellos mismos: «por esas circunstancias de la vida».
Eva se casó con un industrial madrileño. Tiene dos niñas preciosas, fieles retratos de su madre.
José Antonio Arias Markuleta, el curso siguiente marchó para América y es profesor de una universidad de los Jesuitas.
De Honorino, el notario, no se ha vuelto a saber nada.
Emilio se examinó de la última oposición de acceso libre y es profesor universitario.
Damián pasó el acceso a Cátedras de Institutos y ejerce en un Instituto de un pueblo. Todavía no ha podido volver a Málaga: un poco más sensato porque es más viejo. A sus compañeros, que no salieron de la ciudad para no ocupar una cátedra en un Instituto de pueblo, les será concedida la condición de catedráticos, lo cual no deja de ser una injusticia por agravio comparativo.
Leo y Clara mantuvieron en secreto la ubicación de El Baco hasta este último año, en que Clara coincidió de compañera con su antiguo profesor de Lengua Española, al que le había interesado mucho la historia de El Baco, pero, al mismo tiempo, se había mantenido al margen por respetar la propiedad ajena. Comentando y recordando, le reveló el lugar exacto donde se encontraba el retablo románico y le regaló las fotografías de los pergaminos con dedicatoria por detrás de las mismas.
El profesor de Lengua Española, compañero de Clara, con el camino expedito, sin ninguna traba, se maravilló de la realidad de los hechos y para dar fe se hizo retratar con el retablo en Matallana de Valmadrigal a muy pocas leguas de los ríos Esla y Cea, cerca de Sant Facund (Sahagún de Campos) donde hombres y mujeres, bajo tierra, en las bodegas, veneraron al dios DIONISOS, BACO.
EL BACO, DETALLE: «ROSTRO Y VINO». EL ORO DEL TRONO SE ENCUENTRA MUY DETERIORADO.
EL BACO, DETALLE: «LOS OMES»
FIN