Tú tuviste la precaución de mirarme y hacerme ver a mi misma, de tocar mis dedos y sentir tu alma tocandome, tuve la leve sospecha de amarte cuando era aún pasado, pero el presente se hizo sentir de la mejor manera.
Tú fuiste capaz de hacerme olvidar esa estúpida creencia de jamás enamorarme. Hiciste de mí una mejor persona, porque siempre que hacía algo lo hacía pensando no sólo en mí, sino en un nosotros.
Tú, mi amado tú; vuélvete hacia mi y ama por siempre, porque aún cuando yo dije que no, el destino dijo mil veces si.