El lado positivo del Covid-19
FuenteOspat
Hace ya 4 meses que nos fuimos a dormir, era una noche tranquila y serena, el mundo tenía sus motores encendidos y comenzaba su vertiginoso recorrido del año, como es habitual no había descanso para las cotidianidades de la humanidad, trabajo, negocios, estudios y pare de contar… Esa fresca noche de marzo en la que nos fuimos a refugiar lo hicimos con mucha placidez, todos tranquilos aguardando al día siguiente para comenzar de nuevo ese ciclo de nunca acabar al que estábamos acostumbrados, repito estábamos, pues no éramos ni remotamente conscientes de lo que se nos vendría encima. Tal vez teníamos cierta noción de lo que ocurría en el gigante pero lejano país asiático, nuestros hermanos de China sufrían silenciosamente los azotes de un adversario poco conocido, se preparaban poco a poco para algo que en nuestras mentes ni siquiera había sido concebido, de alguna forma en China fueron pioneros del distanciamiento social y la lucha contra esa “curiosa enfermedad” que seguramente era, otra vez, “cosa de los chinos”… Que equivocados estábamos.
Amanece y Marzo se muestra esplendoroso, el clima de esperanza y optimismo estaba instalado entre nosotros desde el mismo inicio del año, pero de pronto algo sucede, algo que ninguno esperaba y que nos tomaba desprevenidos, nuevamente habíamos pecado de arrogantes y no habíamos querido ver las señales, las advertencias, ya estaba aquí y sabíamos cómo reaccionar, China no era su única víctima, por lo visto todos estábamos en la mira, de pronto eso que nos parecía inconcebible se estaba materializando y de una forma horrorosa. A penas salimos a la calle en aquella soleada mañana de Marzo la realidad nos golpeó de frente, eran muchos los reportes de otros hermanos en el mundo donde “el nuevo enemigo” hacia de las suyas, no era cosa de juegos, eran las vidas de todos las que estaban en riesgo, pronto los motores del mundo comenzaron a aminorar la marcha y nuestros peores miedos se hicieron realidad. Quedamos varados, como náufragos en aguas desconocidas, estupefactos en medio de lo que parecía una broma de mal gusto, una pesadilla de la que despertamos exaltados, pero en cambio faltaba mucho para que esta pesadilla acabara.
Marzo se nos escapaba de las manos como agua que fluye por ellas, veíamos desde nuestras ventanas como el día daba paso a la noche, escuchábamos el canto de las aves que en circunstancias distintas ni siquiera habríamos captado, las calles estaban desiertas y las risas, los abrazos y los vínculos se fueron atenuando, como la llama de una fogata que se extingue; en nuestras mentes resonaban las cifras que cada vez eran mayores: 100… 200…500…1000… El miedo se apoderaba de nosotros, nuestros días se contaban en números, muchas veces negros, en ese momento fuimos más que nunca conscientes de nuestras familias, nuestros amigos, de pronto solo quisimos tenerlos cerca, saberlos bien y a salvo, lo único que queríamos era abrazarlos pero si de verdad los queríamos era lo último que debíamos hacer, una triste y dolorosa ironía que nos seguía a dónde íbamos, que era a casi ningún lugar.
Nuestro enemigo es fuerte, y posee una persistencia que sería verdaderamente admirable si las circunstancia fuesen otras; Junio nos regala sus últimos atardeceres y aún hay quienes lo observan desde su ventana o su balcón, otros afortunadamente han retornado a lo que queda de sus antiguas rutinas, se han encontrado con un mundo distinto y cambiado y que quizás no volverá a ser el mismo, muchos perdieron la batalla contra el enemigo, otros en cambio se preparan pues creen que el Covid-19 es solo uno de muchos que nos tocará enfrentar, mientras tanto el mundo comienza a encender poco a poco sus motores y nuestro planeta se queja pues durante estos meses la humanidad cedió en una tregua que jamás quiso establecer y el único beneficiario fue nuestro planeta que aliviado respiro tranquilamente durante un corto tiempo donde dejó de sufrir todos los atropellos a los que lo teníamos acostumbrado, paradójicamente ese es el beneficio que nos deja el Covid-19 y que deberíamos tener de ahora en adelante siempre presente, es ese “lado positivo del Covid-19” una de las lecciones más importantes que debemos llevarnos como trofeo de esta oscura batalla.
Poema || Adversario desconocido
El mundo se apagó, sus luces atenuaron
En el seno de los hogares todos se refugiaron
Ocultos de un enemigo silencioso y despiadado
Bufón se ríe de nosotros, nos quitó lo más preciado.
De pronto el exterior es hostil y se vislumbra sombrío
El miedo y la incertidumbre retumban con poderío,
En el corazón humano se ha instalado un frio
Abrazos y besos quedaron en el más triste vacío.
Un adversario minúsculo, invisible pero inclemente
Ha destrozado familias, jugando a ser dios de la muerte,
Se ha comportado infame y se ha robado mil suspiros
A eso nos enfrentamos, siniestro coronavirus.
Covid-19 nos has enfrentado con nuestros peores temores
Pero hemos demostrado que podemos ser mejores,
Unidos y fuertes protegidos por nuestros héroes
Aun cansados y agotados rendirse no está en sus mentes.
Después de la tormenta llega la calma, eso decía mi abuela
Grandes lecciones aprendimos y un amargo sabor nos queda,
Volveremos a la normalidad que anhelamos desde el aislamiento
Tatuado quedo con fuego que la unión es nuestro mejor tratamiento.
¡Quiero agradecer a quienes me leen, espero que disfruten el contenido, mis mejores vibras y un abrazo en la distancia! Quisiera también invitarlos a conocer este maravilloso concurso que está llevando a cabo la comunidad de @Talentclub, podrán encontrar el Link aquí.
Texto y contenido: Original del autor.
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