¡Hola amigos de #Hive! Bonito miércoles, espero que estén teniendo una buena semana, hoy quisiera compartirles una gran inquietud que traigo conmigo en estos días... Aquí voy..._
Un escritor en sequía.
Cuando pensamos en sequía instantáneamente nos imaginamos un árido y ardiente desierto donde solo podemos ver la arena y la resequedad, el viento batir las ramas muertas de las plantas junto al calor infinito del sol, sencillamente es un lugar que no apetece mucho y que incluso disuade a muchos aventureros. Hoy no es precisamente de esa sequía de la que quiero hablar, es más bien de la falta de inspiración que aqueja a muchas personas que dependen de esta para poder dejar volar su imaginación y desarrollar sus apreciados dotes.
Una de las peores cosas que pueden aquejar a un escritor es la perdida de la inspiración, una sequía creativa puede ser tan desastrosa y tan sofocante como el calor del desierto más árido, y no es que este siendo exagerado porque debemos tener en cuenta que la musa es a un escritor como la gasolina a un auto, o la electricidad a una ciudad; la musa es eso que mueve las fibras más internas de aquellos que plasman sus vidas, pensamientos y sentimientos en trazos, letras e incluso música, sin ella los lápices, los pinceles o las manos no son más que simples objetos útiles pero con poco valor.
Estuve pensando en cuales podrían ser las causas o el motivo por el que en ocasiones la inspiración simplemente nos “abandona”, a priori podría decir que tal vez la desmotivación podría jugar un rol protagónico en todo esto. Pienso que los estados anímicos de una persona podrían ser los menos culpables de una sequía creativa porque incluso cuando peor nos sentimos somos capaces de hacer grandes cosas, creativamente hablando; es bien sabido que las grandes obras del ser humano han surgido cuando este peor se sentía por eso creo que es poco probable que un estado de ánimo, negativo o positivo, pueda ser el culpable de una perdida de inspiración, según lo que yo creo, pero ¿Qué pasa con la desmotivación? Acabo de decir que para mí es un poco inaudito que el cómo nos sentimos aparte de nosotros la musa pero la desmotivación bien puede ser catalogada como un estado anímico entonces es un poco contradictorio. Bien, es cierto que podríamos describir la desmotivación como un estado de ánimo pero en este caso yo la veo más como un factor externo y no como un sentimiento, y he ahí el quid de la cuestión.
Muchas veces no podemos controlar el ambiente en el que nos desenvolvemos, o al menos hay elementos de este que escapan de nuestro dominio y en ocasiones dicho ambiente se puede tornar un tanto negativo, bien sea por un factor en específico o por muchos elementos en general a raíz de esto nuestra inspiración se puede ver afectada, si estamos rodeados de cierta tensión o situaciones que nos generen estrés podemos ser víctimas de una sequía creativa, inclusive algo que a simple vista resulte mínimo y sin importancia puede desatar en nosotros cierta alteración interna de como percibimos las cosas y esa perturbación termina por coartar nuestra musa interna, es como alterar la cantidad de un ingrediente en cierta receta, al momento parecerá inapreciable pero a la larga se notará la diferencia.
Como escritor aficionado que soy, sé de buena forma que la falta de iluminación genera frustración y cierta desazón y eso resulta perjudicial para quien padece de una sequía creativa pues solo agrava las cosas, la frustración es una muy mala amiga que solo sabe dar malos consejos e incluso nos invita a sabotearnos a nosotros mismos, no nos deja pensar con claridad para poder hacer autoevaluación de las cosas; creo que la frustración también juega un papel importante en una pérdida de inspiración porque además de ser una consecuencia de esta muchas veces la antecede, es decir, muchas veces la frustración nos lleva a tal punto de decepción y amargura que inevitablemente perdemos sin querer nuestros dotes creativos.
No me gusta catalogarme como escritor, aunque escriba y esa es la característica y razón principal de ser un escritor, se necesita más que escribir para poder aspirar a ser un buen escritor; para mí un escritor debe tener pasión por lo que hace y dejarlo plasmado en ello para que genere en los demás emociones que van más allá de lo escrito pero que sean precisamente esas palabras las que evoquen sentimientos, emociones y recuerdos; la ética y el humanismo deben ser para mi primordiales en un escritor para que con ellos recurra precisamente a ese lado humano del hombre e influya de forma positiva en quien lo pueda leer, por supuesto un buen escritor debe ser alguien que sepa cómo lidiar con esos periodos de sequía creativa e incluso la acepte como a una vieja amiga, claro que todo eso es algo que se obtiene no solo con los años sino con el buen oficio.
La musa es la forma de vida que muchos han adoptado para sí mismos, por eso perderla se torna tan difícil, precisamente en estos últimos días he estado padeciendo de una sequía creativa y me he sentido un poco frustrado, he llegado a pensar que lo que escribo no es lo suficientemente bueno como para compartirlo y me entristece el hecho de ver pasar las horas y los días y no encontrar la forma de poder canalizar lo que siento o lo que pienso, sentarse frente al computador por horas y pasar el tiempo escribiendo y borrando palabras o ideas me genera una amarga sensación, que sencillamente no se me ocurran buenas ideas es algo que me angustia, por eso quise escribir un poco a cerca de esta sequía y lo que se siente, como forma de drenar un poco lo que siento y de igual forma compartirlo con los demás, y si con ello ayudo a que alguien se sienta siquiera un poquito identificado será un valor extra.
¡Gracias por leer mi post! Espero que lo disfruten.