Hola amigos de #Hive, espero que tengan un muy buen viernes.
Una vez leí en algún lugar que no había cosa más dañina que un corazón intacto… al leer esto no pude evitar preguntarme: ¿Por qué habría de ser dañino un corazón que no ha sufrido? Al momento supuse que a lo que se refería la frase con eso de “corazón intacto” era a un corazón que no ha sufrido, y aún sigo pensando igual.
Traté de entender porque un corazón que no ha sido víctima del sufrimiento sería dañino, me dije a mi mismo que por el contrario alguien que no ha sufrido debería ser una persona que está dispuesta a dar a los demás lo mejor de sí pues no tendría razón para estar resentida o recelosa y mucho menos vulnerable. Luego estuve pensando y caí en cuenta de algo, la respuesta a ese dilema la tenía yo, ¿Por qué? Pues nunca me he enamorado, lo que quiere decir que es obvio que mi corazón no ha sufrido, al menos no por amor, y ahí estaba la respuesta, ME EQUIVOCABA, sí había sufrido aunque no del modo “convencional” donde se sufre por el término de una relación, por un amor no correspondido o por el engaño de otro.
Es cierto, mi corazón estaba intacto, nadie me había hecho sufrir, pero al mismo tiempo estaba roto, cansado, triste, frustrado, queriendo y deseando encontrar a alguien con quien compartir todo ese amor y lo que implica querer a otra persona, mi corazón había sufrido en medio de tanta soledad, agobiado por la austeridad anhelando a quien querer, a quien amar, estaba deseoso de poder hallar a la persona dispuesta a corresponderle como él quería y devolverle en igualdad todo lo que deseaba darle; tanto tiempo esperando le agotó y lo dejó cansado, pero jamás resignado, y hasta ese momento no me había dado cuenta, creía que no había sufrido, que mi corazón estaba intacto, sano y salvo esperando con brazos abiertos el momento de amar, pero no, no lo estaba, tal vez por fuera sus paredes estaban sanas, pero por dentro se notaba el cansancio, el sufrimiento.
Tanto tiempo de espera me llevó a caminos y personas que creí eran las indicadas, la ilusión me hizo susceptible y en cada persona que llegaba a mí mi corazón se empeñaba en ver a su tan anhelado compañero, varias fueron las ilusiones caídas que dejaron a mi corazón en su dulce y al mismo tiempo agria espera.
Pero incluso después de obtener la respuesta que buscaba algo me hacía ruido: No
entendía como un corazón como el mío podía ser nocivo…
Incluso me asustaba pensar que así fuera.
Nuevamente busqué en mi para encontrar la respuesta, se preguntaran ¿La encontré? Pues sí, aunque no sé si esta contestación valdrá para ustedes.
Sí, es cierto, no he conocido el amor, pero es que hay varios tipos de amor y esos otros si los conozco, y muy bien; amor a la familia, a tus seres queridos, a los buenos amigos, y el amor que somos capaces de sentir por nosotros mismos, son amores distintos cada uno pero todos incondicionales, puros y genuinos capaces de sacar lo mejor de nosotros y de dejarnos el corazón hinchado y dolorido de tanto amar y aunque ninguno de estos amores puede sustituir al otro, no importa porque mientras amemos siempre vamos a recibir a cambio lo mismo, amor… Con esto en mente me dije que no, mi corazón no es dañino, no puede serlo pues aunque no ha conocido el amor como le gustaría sí que es capaz de sentirlo, y un corazón que siente amor
jamás será dañino.
Soy una persona optimista, que trata de ver lo bueno de las cosas y aunque mi corazón siga intacto no se resigna (cuanto lo admiro por esto), no decae y esa es la clave de todo, seguir, probar, buscar y algún día encontrar.
¡Un saludo a todos y las mejores vibras! Gracias por leerme.
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