¡Un nuevo comienzo!
Hola #Hivers ¡Feliz inicio de semana para todos! Comienzo la semana y debo decir que la racha terminó, afortunadamente comienzo a ver la luz al final del túnel, la musa vuelve a mi así como el buen hijo siempre vuelve a casa, con la inspiración las buenas nuevas porque trae consigo momentos de estímulo e iluminación que me permiten plasmar un poco de mis disertaciones, incluso ahora siento que fui un estúpido al dudar de mi y de mis capacidades pero supongo que eso es parte de esa sequía creativa por la que atravesé, sequía que me mostró sensaciones que antes no conocía y que además me dejó un poco aturdido durante unos días pero como dije, eso ya es agua pasada.
La musa es tan caprichosa que incluso me causa un poco de risa. Deambulo por mi casa aburrido y se me ocurre que puedo darle un baño a mi perrita Amy (de verdad lo necesita) pero me asomo al patio y diviso grandes nubes grises en el panorama (al parecer la tormenta viene con fuerza) así que desisto de mi idea y pienso que será mejor hacerlo mañana. De pronto me siento hambriento cuando son alrededor de las cuatro de la tarde y entonces se me ocurre cocinar unos ricos pastelitos con una buena taza de café así que me pongo en acción, a lo MasterChef; preparo todo lo que necesito para los pastelitos y coloco a hervir el agua para el café cuando de repente mi amiga la musa aparece traviesa y bulliciosa, siento unas increíbles y vehementes ganas de escribir, pero ¿sobre qué o, sobre quién?
Decido escribir en honor a mi juguetona amiga pero los pastelitos exigen atención y tengo que dejar (con pocas ganas) mi labor de escritura así es que suelto mi lápiz y lo coloco detrás de mi oreja (pienso en mi propia imagen con el lápiz en la oreja y me divierte, siento que así me veré en unos cincuenta años), sigo con los pastelitos mientras les doy vuelta y al mismo tiempo comienzo a colar el café, hago un poco de desastre con el café y me regaño a mi mismo por ser “un poquito torpe” pero no tiene sentido reñirme de esa forma, la torpeza está arraigada en mis genes.
Termino de colar el café, sirvo mis pastelitos (que son de queso llanero) y me siento a disfrutar de mi rica merienda, hace calor, inmediatamente pienso que moriré sofocado porque el café esta calientísimo pero alejo esos pensamientos de mi mente pues una buena taza de café siempre valdrá la pena.
Ya casi termino mi merienda, mi paladar la disfruta mientras que mi mente aún sigue cavilando, veo el cuaderno a medio escribir y sonrió, pienso en lo que caprichosa que puede ser la musa y lo glotón y también caprichoso que es mi estómago xD Sin duda una escena poco común, al menos para mi.
Acabo de comer, limpio lo que ensucié y continúo lo que dejé a medias, de nuevo mis pensamientos fluyen a través de mi lápiz (que ya no está en mi oreja xD) y terminan plasmados en mi cuaderno en forma de palabras. Ya casi estoy terminando y espero que a mi apreciada y siempre juguetona amiga, la musa, le guste mi humilde homenaje, el cual escribí en forma de agradecimiento y como oferta de paz para esta tregua que recién comienza y que anhelo sea duradera.
¡Gracias por leer mi post! Espero que lo disfruten.