Pasaron horas mientras la noche se acentuaba, ya no habían tantas personas en el sitio. En aquel pasillo, a duras penas se escuchaba, muy a lo lejos, la débil voz del presentador de Radiorama anunciando alguna canción de Ilan Chester.
Un aire frió sopló fuertemente en aquel pasillo, cuando de pronto, una enfermera apareció frente a Magda.
—Veamos a su hijo, a ver que tiene. —Dijo con voz angelical. Magda sentía una paz muy profunda en medio de tanta!
—Venga, le llevare a buscar a la doctora. —Dijo aquella enfermera; su uniforme estaba un poco pasado de moda, similar al usado por las enfermeras de la primera guerra mundial, lo más extraño era que su cofia tenía el símbolo de la Cruz Roja. Mientras caminaban el ambiente se hacía más denso, hasta que, al llegar a una puerta, la enfermera giró su cuerpo en dirección a Magda y, sin decir palabras, le indicó con la mano que entrase.
Al entrar en aquel cubículo, Magda vio a la doctora de guardia, una señora de unos 50 años. Rápidamente la abordó.
—Por favor doctora, ayúdeme, mi hijito esta temblando de la fiebre, y no se que hacer. —Dijo. La doctora, madre también, al ver la desesperación en los ojos de aquella humilde mujer, fue con ella corriendo a la camilla.
—Rápido, abra aquella regadera. —Ordenó la doctora a Magda. Entre ambas, metieron al niño bajo aquel chorro de agua fría,y así, pudieron regular la fiebre, finalmente, la doctora inyecto al niño, luego de secarle y arroparle.
—Casi se nos muere, menos mal que me fue a buscar. —Dijo la doctora.
—Si, fue gracias a una enfermera que el indicó el lugar donde usted estaba.
—¿Enfermera? Debo informarle que en esta área solo estamos usted, yo y tres enfermeros hombres. ¿Cómo era? Preguntó extrañada.
—Tenía un uniforme bastante pasado de moda, era de la cruz roja. —Respondió Magda. Al escuchar eso, la doctora peló los ojos y sintió como su piel se erizaba.
—Déjeme decirle que su hijo fue salvado por la "Enfermera del Vargas", ya es tercera vez que me pasa, es una aparición que busca a los doctores cuando algún paciente corre peligro, no se decirle a ciencia cierta quien fue, pero muchas personas la han visto, yo jamás he podido verla. Pero descuide, no es un fantasma maligno. —respondió la doctora con algo de molestia, aquella típica de la ciencia de no poder explicar lo sobrenatural.
Juan Carlos Díaz Quilen
Mitos y leyendas de Venezuela: La enfermera del hospital Vargas.
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