Yo soy una persona muy sentimental y no me pesa tener que ayudar al prójimo mientras este en mis capacidades, no tengo la idea si Dios me puso a prueba o simplemente me colocó en el camino de esta persona que necesitaba una mano amiga, les cuento
Hace unos días, me encontraba buscando un presente para una amiga que estaba de cumpleaños y sinceramente sacamos cuentas para llevarle algo que no pasara de cierto presupuesto, justo al subir al carro se me acerco una señora de aproximadamente unos 80 años no tengo la certeza, pero era una señora mayor, pidiéndonos que por favor le diéramos algo de comer, al principio lo pensé, muchas veces dudamos, más el ver cómo está la sociedad hoy en día, llena de inseguridad, y algunos adultos usan a niños y ancianos para pedir en las calles sin ellos verse involucrados.
Al verla transitar por los distintos establecimientos haciendo lo mismo me surgió la curiosidad y me acerque de nuevo preguntándole de donde venía, que hacia tan sola y él porque estaba en esa situación, la verdad su historia me arrugó el corazón, venia de coche en busca de medicinas porque había tenido una caída el cual le genero molestias en la cervical, me comentó que estaba sola porque sus hijos la abandonaron (conozco muchos casos).
En resumen, me acerque a una panadería que estaba cerca y le compre varias cositas para que pudiera alimentarse y se hidratara, el gasto que realice no me lo esperaba porque todo aquí es costoso, no colocare montos porque la verdad no tiene relevancia, el hecho es que no me peso, no saque cuentas, no pregunte cuanto salía cada artículo, eso no me importo, lo que realmente me lleno fue ver la felicidad en el rostro de la señora, converse un rato más con ella, y me partió mucho el corazón despedirme viendo lágrimas en sus ojos.
En medio de su agradecimiento, sus palabras fueron: “Dios te bendiga, mi niña bonita, muchas gracias, tenía mucha hambre”. Al otro día amanecí pensando en ella, se apodero de mis pensamientos solo espero que Diosito la haya llevado con bien en su camino, no pare de llorar, por el impacto y sentimiento que me ocasiono realizar esta acción, la verdad me sentí increíble el saber que pude ayudar a alguien.
Nosotros solemos ser egoístas en diversas ocasiones y situaciones, pero siempre debemos dar esa mano amiga a los que lo necesitan sin importar que podemos beneficiarnos de ello, lo más importante es saber que cumples con el propósito que Dios nos encomendo, ayudar al prójimo.