Cuando estudiaba en la universidad la profesora de literatura infantil y juvenil nos pidió realizar una lámina creativa sobre un escritor venezolano. Sortearon los nombres y a mi me tocó Fedosy Santaella. Confieso que nunca había escuchado hablar de él hasta entonces. Tuve que investigar a profundidad, al hacerlo me dí cuenta de que debía comprar uno de sus libros y dejarme llevar por la magia de la niñez. Así lo hice y realmente me encantó leer sobre sus libros para niños y jóvenes, todos ellos creados con la intención de promover la creatividad. Aún así, sentía que era un personaje más, un nombre, unos libros, nada especial lo unía a mi realidad, a mis sentimientos ... Decidí buscar su fotografía en internet y convertir mi lámina en retrato, como si le hubiese fotografiado yo misma y él me la hubiese autografiado. Como sucede cada vez que dibujo a alguien poco a poco me sentí familiarizada con su rostro .... cada vez iba descubriendo que de una manera extraña tenía cierto parecido con mi familia materna...tanto así que al terminarlo mis propios tíos al ver el retrato decían que tenía los ojos de uno, la barba del otro, los lentes, la mirada....y era cierto!
Increiblemente creo el escritor terminó convirtiéndose en un retrato de retazos familiares, diluyendo la personalidad ajena de un creador de libros infantiles y acercándose más a un querido tío. Desde entonces cada vez que leo uno de sus libros o escucho su nombre en algún lugar, le recuerdo con cariño y una frase aparece en mi cabeza: "Bendición".