Foto cortesía de Fuente
La lluvia crecía como un árbol inmenso sobre los demás árboles,
el viento soplaba de una manera vertiginosa.
Se iba acercando la noche triste y lluviosa, fría y sombría.
Todo era de un terror apacible, una angustiosa espera.
Y llovía, llovía sin poder parar.
Los árboles parecían esperar resignados su suerte, como los ancianos esperan la muerte.
Todo era una sensación totalmente vacía, sin ninguna emoción.
Y la lluvia crecía, crecía sin poder detenerse...
La tensión se iba acelerando,
un sudor frío recorría sus rostros
y una emoción indescifrable, les oprimía el alma
Allá, a lo lejos, un sendero de oscuridad, de inmensa soledad, iba apareciendo ante sus ojos.
Era como un camino perdido en lo infinito.
Sin embargo, parecía no importarles,
era como si el mismo mundo hubiese detenido su marcha...
Lichy.