mirada y nuestros rostros se conocen por primera vez, tu mirada se
posa en mi y a medida que camino hacia ti me observas con esos ojos
intrigantes llenos de curiosidad, me detallas desde la cabeza a los
pies, me preguntas mi nombre sin titubeos, te respondo, tu te
presentas, de inmediato en un abrir y cerrar de ojos me invitas un
café, hago caso omiso, tratando de cumplir con mi objetivo en ese
lugar, me adulas, me pretendes de forma rápida y tajante, como si
fuese solo una practica mas para ti, se te hace fácil, sigo haciendo
caso omiso, tu sigues sin dar tregua, sabes como envolver a una mujer,
sabes lo que le gusta, sabes cual es su punto exacto y en que momento
atacar, lo demuestras con tu actitud, seguro de ti mismo y de lo que deseas.
Pierdo la concentración y es inevitable, me pareces
interesante, es inevitable, cada palabra me pone nerviosa, es
inevitable, mis fluidos comienza a surgir con tan solo escucharte, es
inexplicable tal sensación, solo quiero que me beses, una y otra vez.
Tu mirada ahora me desnuda de una manera tan placentera, lo se, te
gusto y me deseas, yo también pero me niego aceptarlo, es intenso
quisiera meterme dentro de ti, de tu mente y conocer que me haces
cuando me ves, cuando me hablas, por que no piensas palabras se te
nota en la mirada, se te dibuja en la sonrisa y eso me genera placer,
un extraño placer.
Tu mano roza la mía y mil células bailan al mismo
tiempo, pienso que pasará al ponerla en mi cintura y luego mas allá,
solo imagino, comienzo a mirarte directamente a tus ojos insinuando mi interés
hacia a ti, dejándolo a tu imaginación.
Me aproximo a la puerta me despido, yo lo observo, él
sonríe, me voy desconcertada con todas esas sensaciones, llena de curiosidad, sonriendo con picardía y
preguntándome cuando nos volveremos a encontrar, en otro lugar.
...