era como una mancha en el medio de un telar blanco,
era diferente, ajena a ese mundo donde se desarrollaba
era totalmente imperfecta.
Ella se equivocaba,
cometía errores,
era despistada,
en ciertos momentos sufría de olvido,
también perdía la paciencia, y la tolerancia,
a veces perdía la fe y la esperanza.
Ella no tenía una doble moral tampoco una falsa humildad,
respondía con una buena respuesta a las malas palabras,
también perdonaba,
muchas veces era justa otras veces era honesta,
no fanfarroneaba de sus éxitos y logros,
tampoco de sus habilidades, era amable.
Ella era imperfecta, era una humana
viviendo en aquel mundo donde todos se creían perfectos.