Buenas tardes, chicos, hoy les quiero expresar una realidad más, de Venezuela, que no se sabe si reír o llorar ante dicha situación.
Actualmente, sacar dinero del banco, se ha vuelto una odisea, solo pensar en ir, da dolor de cabeza.
la falta de dinero en efectivo, en los cajeros automáticos y la poca cantidad de dinero, que te dan por taquilla, genera un colapso mas.
La estadía en dicha institución, genera malestar, cuando no se posee de mucho tiempo, y que luego puede provocar risas ante dicha anécdota.
Primero, al llegar, tienes que hacer una gran cola, para que te den poco dinero, que no alcanza para comprar un pan, pero es necesario.
Imagínense, todas la personas que están delante de ti, es tan aburrido, que empiezas a observar todo, durante el tiempo que pasas allí, te das cuenta, que nunca falta:
Un policía, que por tener poder, pasa por encima de ti, como que si nada pasara, el descarado, y el cajero (señor (a) que te entrega el dinero) tiene que atenderlo primero.
Un adulto mayor, que hay que cederle el paso, cosa que no me molesta, pero resulta, que no es uno, son muchos, sin pensar en los días que se pagan las pensiones, y aquellos que se aprovechan de sus canas.
Hay otros, que a pesar de tener una hora en el banco, llegan a la taquilla y no han sacado el documento de identificación, el bolígrafo, la libreta, la chequera etc. Y se retrasa aun mas el proceso.
No falta un motorizado, es decir un mensajero, que viene a depositar 50 cheques de una empresa (mi cara es un poema cuando sucede eso).
Y a rogarle a dios, que no se te atraviese un chino en ese camino (en Venezuela a todos los asiáticos se les llama chinos, por cariño), porque mueres en el sitio, ellos depositan como 100 cheques y si traen dinero en efectivo, es peor, llegan hasta con cajas llenas de dinero, de sus comercios (la mayoría son comerciante).
Cuando aparece de forma imprevista, aquella persona, que conoce a la cajera, y pasa por un lado de la taquilla, y lo saluda “hola pedro como estas, como te fue en las vacaciones, los niños, la esposa, cualquier pregunta, hasta que finalmente, pasa y lo atienden, coloquialmente se colea.
El sociable, no se puede quedar atrás, ese, que se pone a conversar con el cajero de su vida, o preguntando cualquier cosa innecesaria, y ellos tratando de acabar con la conversación, y el cliente hace caso omiso.
El distraído, que llega hacer un procedimiento y resulta que por allí, no es.
Llega la hora del almuerzo, y el cajero, se va a comer, y queda disponible una o dos cajas como mucho, entonces alguien releva a dicho cajero, pero resulta que no tiene tanta experiencia y se tarda mas de la cuenta.
Cuando ves la gloria, y te toca el turno, después de una o dos horas, te dan cinco mil o diez mil bolívares porque ese día no llego casi remesa.
Sales del banco, pagas el transporte publico o el estacionamiento y se esfumo el dinero en efectivo , entonces tenéis que repetir dicho proceso al día siguiente.
Nos leemos pronto