Porque todos, casi absolutamente todos, quieren vivir para siempre.
La inmortalidad es uno de los temas recurrentes en el imaginario del hombre; no es para menos, hemos tratado por todos los medios de alcanzarla, la alquimia la buscaba en la piedra filosofal, la teología en la vida eterna del paraíso recobrado, las religiones primarias de los africanos en forma de espíritus, los orientales en la rencarnación y la ciencia al intentar prolongar lo más posible la expectativa de vida.
La inmortalidad es un tema culturalmente universal por una razón lógica, y es que no importa cuanto lo neguemos, en el ser humano siempre existen un temor latente a la muerte. Hay en la inmortalidad mucha mística y poética, las posibilidades de una vida no finita solo llegan a demostrarse en la imaginación de cada quien, hay quien me dice que recorrería el mundo, que sería más sabio, que podrían aprender más o ser millonarios tras siglos de trabajo, y en general es visto como algo increíblemente bueno y deseable, un sueño realizado.
Pero, ¿y qué hay de la opinión contraria? , relativamente poco popular en el debate contra los entusiastas de la vida eterna. ¿Qué pasaría si, como muchas veces sucede y dice la máxima popular, la peor de las pesadillas es ver nuestros sueños cumplidos? No sería raro, el camino al infierno está construido de buenas intenciones, y lo que a priori pueda sonar como una idea genial, quizá tenga oscuras aseveraciones que no nos hemos detenido a pensar.
He decidido copilar mis razones propias por la cual la inmortalidad literal y humana, no la transmigración o la inmortalidad del alma de Thomas de Aquino, podrían desde mi óptica significar para el mundo. El tema, si se quiere, esta abierto al debate en los comentarios.
Un infierno eterno.
La belleza del arte y la muerte: Eliminar a la muerte del imaginario humano seria quitar belleza a tragedias, poemas y libros. La historia no sería más que un amasijo de anécdotas sin sentido (Las guerras mundiales serian bailes incomprensibles para las generaciones subsiguientes). ¿Qué haríamos con Shakespeare, Ciorán, Víctor Hugo, Cervantes, Tarantino, Quevedo, Velásquez? Si no solo estos, si no todos el arte inaugurado con la tragedia griega moriría, y con ella, una parte cultural importante, la identidad humana se perdería para siempre en la luminosa tiniebla de algo que no le pertenece y nunca le ha pertenecido; La eternidad.
La reorganización de la sociedad: Si, nos quitarían la muerte, pero agregarían muchísimos otros problemas; superpoblación, guerras de recursos, escases de alimentos son los primeros tres que se me ocurren. La vida humana, sus filosofías, políticas, y ciencias fueron basadas en la muerte; no hemos podido lidiar todavía con ella en toda nuestra historia humana, ¿Por qué podríamos lidiar con la eternidad, si es, y esto es obvio, mucho más larga y compleja?
La perpetración de todo lo detestable: Serian eterno los sabios, los amantes, los científicos… pero lo serían los asesinos, los corruptores y los dictadores que ya no serían vitalicios si no de llano perpetuos. Esto significaría que cuando las fuerzas de los idiotas, los malvados y los incompetentes lograran entronizarse en el poder, sería mucho más difícil de destruir. La muerte y la vida dotan el ecosistema del mundo de un balance, pero eliminado uno de estos dos elementos podría darse una polaridad de mal y bien eterno en distintas partes del mundo. Si el bien es eterno, jamás podrá mejorar ni combatir nada. Y si el mal y la ignorancia lo es, tampoco podrá ser cambiada. La historia se estancaría.
El opio de los pueblos: Una frase rescatable de Marx es que la Religión es el Opio de los pueblos, y ciertamente quien lo va a negar. Sin Muerte no hay religión occidental; y para bien o para mal ellas funcionan como sistema de organización y vertebra moral para la mayoría de las personas del mundo. Sin ella, los creyentes caerían en un hedonismo duradero, La muerte de Dios es una cosa, pero la muerte es el centro de la ética del mundo. La mayoría de las personas no pueden ser buenas sin dios, y la muerte, es culturalmente un ángel benéfico, jamás maléfico
En tiempos oscuros la gente es guiada mejor por la religión, como en una noche negra como boca de lobo un ciego es el mejor guía; conoce los caminos y senderos mejor que un hombre que puede ver. Cuando llega la luz del día, sin embargo, es una tontería usar hombres viejos y ciegos como guías- Heinrich Heine
Pesadilla entre Dantesca y Joyceana: Cuando la muerte no exista, vendrá la coacción. y entenderemos que la muerte, era en realidad, una vía de escape. ¿Cómo hará alguien para cometer un atraco?, ¿cómo extorsionaras a alguien? la creatividad no tiene límites, lo saben Dante y Maquiavelo; la tortura sustituirá la tanatología y la forense como ciencia. Mi bisabuelo, Pedro Antonio Marcano, estuvo preso por una antigua dictadura de mi país, el relataba como ponían a los presos desnudos durante horas en bloques de hielo de un metro en medio de la noche. No los querían muertos, pero ellos, al igual que los judíos del holocausto, muchas veces deseaban la muerte. Si la vida es Sufrimiento, como dijo Buda, ¿Por qué estaríamos tentados al eterno sufrimiento?
El poder radica en infligir dolor y humillación. -George Orwel
Mi humilde conclusión es la siguiente: El mundo se volvería el infierno de la divina comedia, allí nadie muere, pero pasan cosas peores que la muerte.
Luis Rafael Moya Φ, *La pintura corresponde a Rene Magritte, Los Misterios del Horizonte (1955)