Y ahora?
- Hice lo que pude, la presión era insostenible, estábamos ya sentenciados de antes
-No es así y lo sabes, lo teníamos medio parados, no era un intrusismo tal, has trabajado con ellos joder, deberías saberlo.
Miré hacia otro lado de la habitación, una furia ceniza se apoderaba de mis sentidos, silenciando el torrente de reproches, solo un zumbido como de abejas quedaría como memoria de aquello.
Fuera un sonido sordo de explosiones, gritos, golpes, el despacho estaba bien cerrado solo el, solo yo.
(Ilustración obtenida de Pixabay.com)