Hoy nos fuimos de travesía Dalila y yo.
Agradezco tanto esos momentos por la desconexión con el entorno y la conexión con Madre Natura.
La Loma de los Maitines fue el lugar escogido. No me canso de admirar la belleza de mi ciudad y de mi país porque de verdad Mérida no tiene comparación, por donde la veas es hermosa.
Esos colores y olores. Un clima excepcional, optimo para hacer esas travesías en esos días que uno amanece sin gas doméstico y sin luz.
Y a pesar de los avatares, uno regresa reconciliado con la vida.
Cuando estoy muy arriba en la montaña y veo mi ciudad, pienso en las miles historias que hay bajo esos techos. Y cuando bajo veo la gente subiendo que ha estado "echándole un camión de bolas" a la vida .
Asi es mi ciudad: a veces muy callada, con la neblina tapándola; a veces bulliciosa con su día a día, sus trabajadores, sus estudiantes, las madres y sus pequeños que no se rinden.
Así es mi ciudad, como esas mujeres hermosas que no hacen alarde pero que no pueden pasar desapercibidas.
Ya bajando de la montaña no faltó el chapuzón en el río.
Y encontrarnos al Coronel que por obvias razones es dueño de parte de la montaña.
Berta Ramirez - Abril 2018