"Yo no vi las casas, ni vi las ruinas. Yo sólo vi las llagas de los hombres. Se están derrumbando como las casas, como el país en el que nacimos. No es posible soportar más. A este país se lo han cogido cuatro bárbaros, veinte bárbaros, a punta de lanza y látigo. Se necesita no ser hombre, estar castrado cómo los bueyes, para quedarse callado, resignado y conforme, como si uno estuviera de acuerdo, como si uno fuera cómplice"
Miguel Otero Silva
Fragmento de la novela publicada en el año 1955, titulada "Casas Muertas" del insigne escritor venezolano Miguel Otero Silva, donde se describe a "cámara lenta" el declive de la población de Ortiz, situada en los llanos centrales del país, como consecuencia del caudillismo, las sucesivas epidemias de paludismo, y la migración de sus habitantes hacia las grandes ciudades y los campos petroleros en busca de mejores oportunidades de vida, que el destino les negaba en su pueblo natal.
Hola a todos, un placer saludarles nuevamente. En esta ocasión quería compartir con Ustedes, una breve reflexión acerca del fragmento anterior, siendo el caso que, la imagen que da inicio a esta publicación me llegó por WhatsApp, en uno de los tantos grupos a los que, a pesar de mi voluntad, pertenezco. No es mi intención hacer un análisis o una crítica de la obra literaria de Otero Silva, no creo poseer méritos para ello, por el contrario, solo deseo establecer un paralelismo entre lo que narra el novelista y la situación actual del país.
En la novela, ambientada en la Venezuela rural de principios del pasado siglo, se describe a un pueblo que muere poco a poco, víctima de la violencia, el autoritarismo y las enfermedades, mientras sus habitantes se debaten entre abandonarlo o no, ante la inmediatez y la cruda realidad del presente. En la Venezuela actual, asediada por una espiral inflacionaria sin precedentes, el recrudecimiento de enfermedades prácticamente erradicadas décadas atrás, la escasez de alimentos, medicinas y prácticamente cualquier otro insumo que permita satisfacer las necesidades básicas, lo que ha forzado a cientos de miles de compatriotas a huir en masa hacia otros destinos buscando refugio, sin olvidar que el país se encuentra a las puertas de una crisis humanitaria que amenaza con adquirir proporciones bíblicas, afectando incluso a nuestros vecinos; la clase gobernante, totalmente divorciada de la realidad nacional y a espaldas del clamor nacional e internacional, pretende llevar a cabo un simulacro electoral en pocos días, que les garantizaría disfrutar de las mieles del poder durante al menos, un período presidencial mas.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia