Decide tu objetivo, crea un plan y síguelo con compromiso y pasión, esa es la clave del éxito o al menos eso es lo que todos dicen, suena simple el problema es que para algunos de nosotros simplemente no es tan sencillo, a veces esa objetivo no está tan claro, no podemos comenzar a crear nuestras vidas soñadas cuando ni siquiera podemos decidir qué es lo que queremos.
Para otros, la falta de claridad no se debe a la falta de deseo, quieren enfocarse, quieren crear una vida llena de objetivos y plenitud, pero sus mentes están llenas de pensamientos contradictorios, se debaten entre hacer una cosa u otra, entre lo que es correcto o no, y se les complica poder tomar una decisión.
El problema es que, la falta de una visión clara, nos hace ir sin rumbo por la vida, creo que cuando no somos participantes activo en el diseño de nuestras vidas, corremos el riesgo de despertarnos un día pensando si esto es realmente todo lo que hay, la falta de claridad, la confusión acerca de lo que quieres es algo con lo que luchas, no hay nada peor que estar listo y con energía sin ningún objetivo.
La solución tiene que venir de adentro hacia afuera, la confusión es toda una cortina de humo, tu mente es lo que esta creando el problema, si asumimos que en el fondo sabemos lo que queremos, entonces la confusión es un drama creado y que ahoga ese conocimiento, el problema es que nos vemos atrapados en estos pensamientos como si merecieran nuestra atención, y el resultado es una mente confusa.
Si te encuentras en una situación en la que te sientes confundido, debes mirar más allá del embrollo en tu mente, no dejes que el miedo a tomar la decisión equivocada, te impida tomar cualquier decisión, no permitas que el miedo a comprometerte con una acción te mantenga en ese embrollo, elije la claridad sobre la confusión, decide un camino y confía en que en el fondo sabes exactamente lo que quieres.