Ella era una chica normal, como cualquier otra se pudieran imaginar, en un mundo normal en apariencia, pero con muchos secretos y sentimientos guardados en el cofre de su corazón. La llamaban Claudia, era linda, así decían los chicos de su cuadra, con ojos color almendra que deslumbraban a cualquier varón. Vivía en una ciudad cualquiera de un país llamado Venezuela, de esas que día a día albergan los sueños, las luchas internas, desesperanzas y temores de muchos que como Claudia salen al ruedo de la vida diaria desde muy temprano.
Sin embargo, Claudia dentro de su corazón, guardaba muchos anhelos, temores, angustias por lo que ha de venir, y más en un país como la Venezuela de hoy, país que de ser alegre, lleno de esperanzas, cobijo de tantos inmigrantes, se convirtió al paso de escasos veinte años (casi la edad de Claudia), en casi un cementerio donde la mayoría vive triste, desanimado, preocupado, enfermo no solo fisicamente, sino desde el alma que es aún peor.
La incertidumbre del día a día, del levantarte a conseguir el pan en medio de tanta escasez, de pensar en si se enfermaba ella o alguno de sus seres queridos y no conseguir medicinas, de estudiar y querer hacer correr el tiempo para graduarse y tal vez, como es la moda hoy día, emigrar.
Sin embargo, Claudia quiere quedarse en su país, muy a pesar de lo malo que hoy lo aqueja, ella intuye que hay cosas maravillosas por delante, muy a pesar de que unos pocos egoístas, no las dejan florecer. Claudia sueña con el amor, ese que no ha llegado pero la espera en algún lugar remoto, ella cree en la vida, en el estar viva y poder tener una vida normal, como la cuentan sus padres con aquel dicho tan venezolano que reza : "Cuando éramos felices y no lo sabíamos". Ella simplemente quiere ser alguien normal en un país que lucha por no permitírselo.

HASTA LA PROXIMA Y GRACIAS POR SU TIEMPO.
"Por muy difíciles e inalcanzables que parezcan, jamás renuncies a tus sueños. Soñar, mantiene el alma viva y lejos de los malos sentimientos".
FUENTE