En unos de esos paseos por allí, en mi ciudad, bueno, no era realmente un paseo, mejor dicho, en una de esas colas que se han vuelto frecuentes en Venezuela, tuve la oportunidad de un momento de relax en medio de tanto caos, de esos espacios que rescatan la alegría y te regalan colorido entre tantos grises y oscuros con que el ajetreo diario nos llena los días, un mini jardín en una de esas calles aledañas a la cola, presumo que iniciativa de los vecinos del lugar, quienes las sembraron y riegan a diario.
Amarillo reluciente.
Colores que invitan al renacer del corazón, de agradecer por la naturaleza y sus obsequios, en medio del ruido y el sol, me conseguí combinaciones de rojos, lilas, blancos, tonos que hacen despertar la vista al milagro de la vida.
Rojo fulgurante.
Blanco de pureza.
Lila esplendoroso
Acuarela de colores.
La vida siempre es generosa, aún en los momentos de caos, nos permite disfrutar de agradables regalos, como este mini jardín en medio de una agitada y estresada ciudad.
Sepamos cuidar lo que con tanto cariño nos ha sido obsequiado.
Cuidemos la naturaleza, el destino del planeta está en nuestras manos.
Todas las fotografías son de autoría propia, tomadas con la cámara de mi teléfono celular Alcatel Modelo Tetra.
Gracias por tomarse un tiempo para esta lectura.