De pequeña le tenía miedo a la oscuridad. Recuerdo que tenía muchas pesadillas para ese entonces y que la misma pesadilla la repetía cada noche. Así que empecé a dormir con la luz encendida, me daba mucho miedo dormir a oscuras. Supongo que son cosas de niños.
También recuerdo que mi color favorito era el amarillo, por que era el color del sol (que era la luz) y el color de la "felicidad".
Pero vas creciendo y tus gustos cambian, te empiezan a gustar otros colores, otro tipo de música. Cambias tanto tu personalidad como físicamente. En si, tú perspectiva de la vida cambia, y así como creces tus problemas crecen . Es la vida.
Aveces te toca pasar por situaciones muy difíciles y tristes. Y la primera vez que te pasa, te sientes más triste de lo que nunca antes habías estado. Se vuelve un dolor punzante que parece que te desgarrarse por dentro. Son situaciones que te marcan y que viviremos inevitablemente.
Es horrible ver cómo lo que te sostiene se hace trizas, ver cómo tú mundo, tú pequeño mundo se destruye. Y ver que las cosas que pensabas que eran, ya no lo son más.
La primera vez que me pasó lo único que hice en ese momento fue encerrarme en una habitación oscura, y taparme con una manta. Era de noche, pero igual sentía que la escasa luz de la calle se metía por las ventanas y lo odiaba. Solo quería estar en completa soledad y oscuridad. Sentía que la mínima luz era enceguecedora.
Sentía como la oscuridad me abrazaba, y en ese momento para mí era la mejor opción. No quería ver la luz ni siquiera entrando por las rendijas de la puerta de aquella habitación.
Y entonces te das cuenta de como cambian las cosas, como la soledad y la oscuridad te confortan, como de haber sido tus enemigos alguna vez pasan a ser los mejores aleados y como aveces la luz se vuelve demasiado enceguecedora.
Aveces somos ese punto amarillo que necesita de la oscuridad, o podemos ser ese punto negro que ansia de la luz.
Al fin y al cabo la luz también crea sombras...
Así es como aveces pasas de amarillo felicidad a negro soledad.