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Caracas cuenta con una gran variedad de iglesias, la mayoría, ubicadas en pleno centro de la ciudad. Alrededor de ellas, giran una cantidad de leyendas y mitos urbanos que van desde el milagro del Limosnero, hasta el cese del terremoto cuando la cruz de la Catedral de Caracas cayó sobre el piso empedrado.
Puestos de espigas, estampitas y pastelitos se mezclan en un unánime colorido ante la muchedumbre de gente que año tras año, se llena de fervor y esperanza. Muchos acompañan sus promesas con túnicas moradas mientras caminan descalzos o de rodillas, sin sopesar el peso del inclemente sol. Otros acompañan sus súplicas con rosario en mano o con la figura de su santo patrono.
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Pese a que no soy creyente, me conmueve cómo el tema de la fe y la esperanza en un país que parece haberlo perdido todo, sigue en pie y tan latente como el aire que respiramos. Para muchos es un arma contra el mal, para otros es un aliento para seguir sobreviviendo.
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Gracias de antemano por tomarte el tiempo de ver y leer.
Fotos tomadas por mí con una Nikon CoolpixL120.