Se enamoró de un hermoso chico moreno, alto, con unos ojos café que derriten el alma, una sonrisa encantadora, y un maravilloso cuerpo, tiene el don de hacer reír a cualquiera. Rie abriendo tanto la boca que se le veían todos los sentimientos. Logra llenarle el corazón de puras risas y alegría, el dice que no se enamora, que no puede querer.
El llega y le hace creer en la magia de un imposible, para luego hacerla caer. Es que no sabe el daño que le hace. Ella pensó que la noche de ayer si. Esa noche él logra enamorarse de ella. Pero no llegó a su cita.
La dejó esperando con un precioso vestido rosado.
Le advertí que algo asi podria pasar pero es muy testaruda. No suele hacerme caso y por eso siempre le rompen el corazón. Suspiraba, como lo hace el viento. Y se movía inquieta con los nervios a montón.
Su mayor preocupación era que el no encontrara en sus virtudes las razones para enamorarse. Y que, se que no es el tipo de persona con la que cualquiera querría estar. Desde esa noche se autodestruye pensando que nunca sería lo suficientemente buena para alguien, al menos no para el. No respondió mas sus mensajes. Y ella no lo culpa, ella también huiria de ella misma si pudiera. Hoy es domingo y ella a vuelto a llorar. A la final siempre se queda con su soledad que es la única que la abraza.
Y que si, lo se. Antes de darle una oportunidad a el o a cualquier otro, se la deberia de dar a ella misma primero. Ella no tropieza con piedras pequeñas si no con las más grandes de ellas. Y lo lleva entonces desde el fondo de su alma.