Una de las experiencias que más disfruto en cualquier parte del mundo es caminar entre la gente. Es que ahí donde se encuentra la verdadera esencia de cada país, en su gente. El camino siempre me regala vivencias fabulosas, enriquecedoras. Una de las más gratificantes es encontrarme con los artistas y músicos callejeros, como me ocurrió paseando por la orilla del Lago del Oeste, ese histórico lago situado en el centro de Hangzhou.