En forma de humo negro la contaminación en China se eleva y se expande en partículas visibles que lo alcanza todo, para descansar haciendo una finísima alfombra de polvo azul que entra por las ventanas para posarse sobre las superficies de las cosas. Está en el aire que respiramos. Va en el agua.
Falta aún mucha conciencia y voluntad ante este gigantesco problema mundial que atenta contra la vida en el planeta. Mientras tanto, en el distrito de Yuecheng, las fábricas de telas y las viviendas comparten los espacios sin diferenciación.
El planeta podrá vivir sin nosotros. Nosotros no, sin el planeta.