Tras la pérdida de mi perrito(Se llamaba Juguete) el cual estuvo 12 años con mi familia y conmigo, estábamos muy tristes, por lo que el día de el cumpleaños de una de mis tías(la que más apegada estaba con El) una de mis primas decidió alegrarnos con un perrito.
Debo decir que en mi casa, tras el fallecimiento de Juguete habían decidido imponer una regla de “No más mascotas en esta casa” y la tristeza de todos estaba tan presente, que de una u otra manera estábamos de acuerdo con ello.
Pero el 14 de octubre del 2017, pasó...
En horas de la mañana, mi prima llegó a la casa con una sorpresa: un perrito blanco, diminuto y con un lazo rojo amarrado en la cintura, salió corriendo desde la calle hasta la puerta de mi casa, donde se encontraba la cumpleañera. Tengo que decir que mi tía estaba en shock y no estaba muy contenta, pero poco a poco se fue acostumbrando a la estancia del pequeño perrito en la casa.
El día que llegó, nos indicó que era un poodle, mini toy, “de esos que crece solamente como una taza de té, tía” le comento mi prima, por lo que mi tía termino aceptando.
Sorpresa la nuestra, cuando comienzan a pasar los meses y el pequeño perrito crecía y crecía...
“Parece un chivo” decía la familia, “tiene las paticas largas como un chivito, y corre como uno” comentábamos entre risas.
Al transcurrir un año aproximadamente, dejo de crecer, pero seguía siendo mucho más grande de lo que nos habían dicho.
Les tengo que contar que “Apolo José” (Así se llama), ya está acostumbrado a vivir entre mi familia y yo. Incluso, mi tía (la que no quería más perritos en la casa) duerme con el en la cama, y está completamente adaptada a la rutina de el.
-Se despierta a las 5:20am aproximadamente, a hacer sus necesidades, y despierta a mi tía para que lo acompañe.
-Tiene los dientitos torcidos, y debo admitir que es un mal de familia.
-Luego de su desayuno, descansa en alguna habitación, justo donde llega el aire acondicionado.
-Tiene dos juguetes, una pelota improvisada que le hizo una de mis tías cuando estaba pequeñito, y un juguete chillón al que le decimos “fiqui”.
-Le encanta sale a pasear en el carro, con solo decirle “Vamos” es el primero en estar esperando a que abran la puerta para montarse.
-Sabe diferenciar entre el Fiqui y la pelota.
-Le gusta jugar a buscar los juguetes, si le lanzan la pelota, el corriendo lo más rápido que pueda, la busca y la trae para poder seguir jugando.
-Me gusta decirle “Boli” porque cuando tiene el pelito largo, parece una bolita de algodón.
Esas son algunas de las cosas que tiene nuestro angelito peludo. Llegó a nuestras vidas para alegrarlas con sus carreras y sus ojitos tiernos. Con su presencia, nos quito la tristeza y llenó el vacío que había dejado mi otro perrito, y el por eso que Apolo se convirtio en el ángel peludo de la casa.
Espero que les guste la historia de como mi perrito llegó para cambiar nuestras vidas y llenarlas de felicidad.
Editores: Filtros de Ig e Instasize. Imágenes capturadas en iPhone 8+