Desde su ventana en ruinas, mi gato observa el horizonte, pensativo y silencioso. ¿Qué pasará por su cabeza?, me pregunto yo, mientras lo observo. Seguramente escuche, vea, sienta y perciba tantas cosas que están fuera de mi alcance....y es probable que yo sea aún más curiosa que él, aunque mi percepción sea más limitada.
Mi indómito compañero igual no piensa nada en especial, cuestion que casi me da envidia. Ajeno a horarios, días de la semana o problemas de cualquier índole, disfruta del momento y se relaja como nadie.
Los gatos sí que han sabido domésticarnos a los humanos..... Siempre salvajes y auténticos para ellos no exite la hipocresía, tal vez sí el interés, si acaso.
Me consuela saber que quienes compartimos vida con algún felino tenemos tres veces menos posibilidades de sufrir un infarto y un sistema inmunológico mejor. Algo de terapéutico o medicinal debe tener el ronroneo.....
¡Saludos desde los tejados!
Fotos autoría propia