Entre claros y oscuros, luces y sombras se alternan sin fin. Si uno presta atención al silencio puede escuchar el gemido salvaje de vida emanando de los cuerpos que danzan y se contornean... cuerpos destrozando la rutina de los días... Afuera del teatro atardece y pareciera que los bailarines preparan el cielo para colgar la luna.
La vida es tan larga y la belleza tan efímera que quisiera tener un atrapa momentos en el ojo, no sé... mostrarle al mundo como sonrió ese anciano esa vez, o el cielo aquella tarde.
Pero solo tengo mi vieja canon T2i y a estos chicos del Teresa Carreño Danza Contemporánea diciendome que el movimiento es la belleza.
La coreografía es de Eliana Guerrero.
Un cuerpo expandiendo el universo (1/80 s f/5,6 55 mm ISO 3200)
Ninfas de luz (1/80 s f/4,5 27 mm ISO 3200)
Ninfas de sombra (1/80 s f/4,5 32 mm ISO 3200)
Y todo el brillo del mundo en su puño (1/100 s f/5 39 mm ISO 3200)
Y mientras sueñan con tiempos lejanos (1/100 s f/5 160 mm ISO 6400)
La luz vuelve a mirarlas (1/100 s f/5,6 300 mm ISO 6400)
Y la luz se ilumina (1/100 s f/5,6 300 mm ISO 6400, publicada también en mi cuenta de Instagram )
Y a veces escucho el sonido de sus cuerpos (1/125 s f/5,6 300 mm)
Latiendo (1/125 s f/5,6 300 mm)
Lenta y dolorosamente. (1/60 s f/5,6 290 mm)