Tu que no tienes piedad de mi
Tu que nunca te detienes.
Y apareces aunque ya no quiera verte.
Tu que me golpeas como quieres
Cuando al espejo logro verme.
Me doy cuenta que pasas sin detenerte.
Tu curaste mi corazón de algún mal amor.
Me diste alguna lección que me enseñó a caminar sin temor.
A veces llegas en un mal momento.
Llegas tan rápido como una palabra imprudente.
Siempre juegas a ser el más rápido.
Y jugando me enseñaste a no dar nada por sentado.
Contigo aprendí a caminar
Y ahora gracias a ti un bastón he de usar.
Mi rostro ha cambiado.
Mi mirada ya no es la misma de hace algunos años.
Las palabras ya no golpean mi corazón tan fuerte.
Pero por eso no digas que soy un hombre valiente.
Porque aún no me atrevo a combatir contigo.
Quiero que seamos buenos amigos.
Pero cómo hago si llegas y te vas de mi vida sin decir nada.
Eres tan silencioso.
Eres un maestro.
Eres tan sabio.
Y tan correcto.
Que no dejo de tenerte respeto.
Enseñame a vivir aprendiendo todo todo de ti.