Trabajo en el centro de Educación inicial Cardenal José Humberto Quintero, ubicado en el barrio Raúl Leoni, sector e Marite, en el oeste de la ciudad de Maracaibo. El preescolar atiende a más de 100 niños de bajos recursos de esta zona de la ciudad.
Pero los niños, ricos o pobres, ven con otros ojos las cosas, especialmente las más simples, lo sé porque trabajo con niños desde hace más de 25 años y además tengo 3 en casa. Aprecian las cosas por razones que los adultos nunca entenderemos.
Como para todos los niños, existe un lugar mágico en el cole, el momento que todos esperan durante la jornada, el más anhelado, sin importar la clase social, la raza o el color de piel, todos quieren ir al parque.
Mis niños en el Cardenal no son diferentes, cuando llegan enojados y no quieren entrar, los convenzo con las palabras mágicas: “Pero si hoy vamos al parque”... Cuando están trabajando y alguno no quiere terminar digo: “Después de trabajar vamos al parque”… para que guarden rápido: “Al guardar vamos al parque”.
La verdad para mí, como adulto, este amor no tiene sentido, sobre todo por las deplorables condiciones de nuestro parque, de hecho está en ruinas, incluso la tanquilla de aguas servidas está casi en medio y prácticamente destapada, es el botadero de escombros de la institución y solo quedan 2 columpios que se niegan a morir. Pero esas ruinas para mí, son un lugar mágico para estos niños, allí el mundo se hace amable, vivible, feliz.