Y ojalá la persona con la que estás ahora no te de un amor copiado. Un amor de esos que parece un respaldo de seguridad viejo del nuestro. Ojalá que este nuevo amor te haga más libre, más sabio, más feliz y menos viejo.
Ojalá que te encuentres feliz desayunando lo mismo todos los días, que seas más grande en tu interior porque el amor y el sexo nunca serán rutina.
Ojalá que la estabilidad no sea pasajera pero no te aterre el para siempre. Las noches de luna llena y las tardes lluviosas no sean aburridas u ociosas porque estarás completo y bien acompañado.
Ojalá no te aterres, como antes, como siempre fuiste; miedoso del sentir, impaciente con la gente. Si tu nuevo amor te mantiene firme, cariño mío, entonces no le dejes. No le dejes atestado de recuerdos dudosos por palabras complicadas.
No le dejes empapado de dudas, de míseras memorias desperdigadas por toda la casa. Si le dejas, no le destruyas como a mí, como a las otras.
Ojalá te sientas tan feliz que quieras contarle a todos y así te abras más, para recibir más, para sentir más y arrepentirte menos.
Los días pasarán y te sentirás pleno, pero más que eso, sabrás que todo está bien. Ojalá cuando te levantes hastiado del mundo y voltees consigas sobre la almohada la cara que le da felicidad a tus días.
Pero, ojalá, y este ojalá es el deseo que más guardo y del que a veces me arrepiento… ojalá no te olvides de nosotros.
De los años repartidos en tantos meses de alegría y desdicha. De las llamadas a medianoche, de los trago y los ceniceros que secamos y llenamos juntos.
Ojalá le cuentes a tus hijos de nuestras aventuras, así me cambies el nombre en tu relato. Ojalá yo no muera en tu mente, como si hubiese sido un romance cualquiera… ojalá no me olvides, ojalá que te quieran.
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