Hola a todos, hoy les traigo mi primer articulo, hace un par de meses llego a mis oídos la noticia del suicidio de un gran neurocirujano de mi localidad, fue una noticia muy perturbadora, miles de preguntas vienen a nuestra mente cuando algún conocido se suicida, quizás ninguna tenga respuesta. Existen muchos mitos con respecto al suicidio, a los suicidas y a quienes lo intentan por eso el día de hoy les traigo 10 mitos sobre el suicidio. En este post describiré alguno de ellos y se exponen los criterios científicos que desde este momento deben primar en nosotros para poder hacer efectiva su ayuda en prevenir el suicidio.
1. Mito: el que se quiere matar no lo dice. FALSO, pues conduce a no prestar atención a las personas que manifiestan ideas suicidas o amenazan con suicidarse. Desde el punto de vista científico cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas manifestaron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.
2. Mito: el que lo dice no lo hace. Criterio equivocado, ya que conduce a minimizar las amenazas suicidas, que pueden considerarse erróneamente como chantajes, manipulaciones, alardes, etc. Criterio científico: todo el que se suicida expresó lo que ocurriría con palabras, amenazas, gestoso cambios de conducta.
3. Mito: los que intentan suicidarse no desean morir, sólo hacen el alarde. Aunque no todos los que intentan el suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardosos, pues son personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el intentar contra su vida.
4. Mito: si de verdad se hubiera querido matar, se hubiera tirado delante de un tren. Éste es un criterio equivocado que refleja la agresividad que generan estos individuos en aquellos que no están capacitados para abordarlos; todo suicida se encuentra en una situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. El método elegido no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza.
5. Mito: el sujeto que se repone de una crisis suicida no corre peligro alguno de recaer. Criterio equivocado que conduce a disminuir las medidas de observación estricta del sujeto y la evolución sistematizada del riesgo de suicidio. Criterio científico: casi la mitad de los que atravesaron por una crisis suicida y consumaron el suicidio, lo llevaron a cabo después de los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando todos creían que el peligro había pasado.
6. Mito: todo el que intenta el suicidio estará en ese peligro toda la vida. Falso, esto intenta justificar, en algunos casos, la sobre protección hacia el individuo y el estigma o rechazo por temor a que se repita. Desde el punto de vista cientifico entre el 1% y el 2% de los que intentan suicidarse lo logran durante el primer año después del intento y entre el 10% y el 20% lo consumarán en el resto de sus vidas. Una crisis suicida dura horas, días, raramente semanas, por lo que es importante reconocer- la para su prevención.
7. Mito: todo el que se suicida está deprimido. Criterio equivocado que tiende a hacer sinónimo el suicidio y la depresión, lo cual no se ajusta a los estrictos hallazgos. Aunque toda persona deprimida tiene posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todos los que lo hacen presentan este desajuste.
8. Mito: todo el que se suicida es un enfermo mental. Los enfermos mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población en general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental para hacerlo. No caben dudas de que todo suicida es una persona que sufre
9. Mito: el suicidio se hereda. No está demostrado que el suicidio se herede, aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma familia que hayan terminado sus vidas por suicidio. En estos casos, lo heredado es la predisposición a padecer determinada enfermedad mental en la cual el suicidio es un síntoma principal, por ejemplo, los trastornos afectivos y las esquizofrenias.
10. Mito: el suicidio no puede ser prevenido, pues ocurre por impulso. Antes de intentar suicidarse, toda persona evidencia varios síntomas que se han definido como síndrome presuicidal, consistentes en constricción de los sentimientos y el intelecto, inhibición de la agresividad (la cual ya no es dirigida hacia otras personas y se reserva para sí) y existencia de fantasías suicidas, todo lo cual se puede detectar a su debido tiempo, a fin de evitar que esta persona lleve a cabo sus propósitos.
Definitivamente la mente del ser humano es un universo muy difícil de explorar. La ideas suicidas constituyen un claro foco de sufrimiento. No permitamos que sea demasiado tarde para ayudar.
Douglas Febres