
Me dediqué a callar todo, no estaba bien que yo tuviera que opacar la felicidad de los demás debido a mis pensamientos y mis actos, y cuando ese pensamiento en específico llegó, me plantee de verdad dejar todo a un lado; no quiero que una persona deje de ser feliz por lo que yo haga. Soy alguien con muy pocos tornillos, soy alguien que ha pasado por mucho, que ha luchado contra muchos demonios; esos demonios atacan aun en ocasiones y a esos demonios es dificil controlarlos.
Soy alguien que tiene muchos altibajos, a veces más de los que se pueden superar.
Intento hacerlo en silencio, de verdad he intentado superarlos, y en muchas ocasiones he fallado. Mi inestabilidad me oprime, mi inestabilidad es la que me destruye. He fallado en más ocasiones de las que me gustaría admitir; y lo que produce el peor dolor de todo el proceso, es ver sus caras de desaprobación, dolor y rabia al decirles "He fallado".
Por lo que he decidido no hacerlo, he decidido que se enteren de mis adelantos, pero no de mis tropiezos; he decidido que se enteren de mis victorias, más no de mis fracasos. He decidido que no me vean llorar, y cuando lo hagan, he decidido asegurar que son lágrimas de felicidad.
He decidido crear una muralla, una muralla inmensa, una muralla que oculte todo de mi, que me haga sentir segura. Al menos un poco segura.
Para hacerlo he sacrificado varias cosas, inconscientemente. He sacrificado mi cercanía con mis seres queridos, he sacrificado su confianza; he mentido, he negado, he hablado de más, he hecho muchas cosas de las que no estoy orgullosa, son cosas que no puedo colocar en el olvido fácilmente.
Lamentablemente, me doy cuenta de ello cuando ya lo he hecho, y me arrepiento, pero es demasiado tarde. Y es que con solo arrepentirte no haces nada, si hiciste algo ya queda escrito en tu vida, como una imagen queda tallada en piedra. A veces imagino que si con mi historia estuviera tallando una gran escultura, como el David de Miguel Ángel, no se podría apreciar cuales son sus ojos y cual es su nariz; imagino que si alguien estuviera encargado de escribir cada detalle de mi vida, ese sería el mismísimo Stephen King, quien tiene unas historias maravillosas para apreciar desde el mundo de la literatura, más no para la realidad.
Por otro lado, creo que mi muralla es lo mejor que he hecho jamás. Su felicidad va primero que la mia, ese es el mayor sacrificio que he hecho hasta ahora; a veces me pregunto ¿Hasta dónde soy capaz de llegar? No tengo una respuesta y, para ser sincera, espero no tenerla aún.
Por ahora soy una caja fuerte con una combinación infinita, por ahora vivo doblemente; por ahora tengo dos personalidades, la que ven ellos y la que vivo yo, y a veces intento engañarme y vivir lo que ellos ven en mi.
Sobre todo, me atrevo a afirmar que hay muchas personas iguales que yo; personas que viven lo mismo, con diferentes motivos. Personas que aparentan ser felices y de verdad intentan serlo, pero no lo consiguen. Personas que tienen suficientes sombras, como para opacar, aún así, la claridad y el calor del sol.