Investigando y tratando de no caer en definiciones desacertadas de que la pasión se relaciona con la obsesión… Considero que la primera, es aquel sentimiento de ímpetu con el que una persona centra su objetivo y esfuerzos en alguien o en algo. Mientras que la obsesión, es el dominio de ese alguien o algo en la persona; en la cual, si no se llega a controlar el trastorno, puede generar consecuencias en su cuerpo, mente y por resultante, en su vida.
Debemos hallar un equilibrio, tomando en cuenta que ambas en exceso son insaciables, por ende, patológicas.
Según Brad Stulberg, la línea entre una y otra se cruza cuando el sujeto olvida la razón por la que inició algo y “envuelve su identidad en la conquista de una meta”, el éxito es lo único que le importa.
Stulberg añade que: “En psicología se hace distinción entre pasión armoniosa y obsesiva. Conocer la diferencia es clave para cultivar salud, desempeño y felicidad.”
Teniendo en cuenta lo antes mencionado, definimos pasión obsesiva cuando observamos que la persona está motivada por logros externos y por mantener cierto estatus que sea importante para su autoestima. Por lo tanto, la secuela de ésta pasión es perjudicial. Autores afirman que “cualquier derrota se ve como un ataque personal”. Cuando el sujeto no es capaz de llevar a cabo la actividad (por cualquier factor), se presentan sentimientos de culpabilidad, pérdida de autoestima y aumenta la ansiedad.
Por el contrario, la pasión armoniosa se define, según el doctor Robert Vallerand, cuando: “la actividad se escoge de manera libre por el placer que supone realizarla”. Podría decir que la característica de éste tipo de pasión es la constancia independiente y flexible. Entonces, la gente realiza las actividades porque quieren y no porque quieran encajar en algo.
Retomando lo antes descrito, puedo emitir una conclusión:
Si deseamos gozar de salud, lo mejor sería inclinarnos armoniosamente a algo que nos satisfaga. La pasión armoniosa nos permite crecer tanto de manera intrapersonal como interpersonal, mantiene las emociones positivas y mejora nuestro rendimiento. Debemos disfrutar mientras realicemos lo que nos guste, sin tener que apegarnos demasiado a ello. Mantener el control es el secreto para tener en norte la verdadera pasión.
La pasión es un arma de doble filo.
¡Feliz vida!
PD: Gracias por leerme.
Nota: las imágenes son extraídas de Google.