A ti, que te hacemos tanto daño.
El trajín de mi día hace que no te admire,
dejo que el estrés invada mi mente
y ese la aniquile.
Un sabio me dijo que debo tener contacto contigo,
le hice caso y aprendí:
a contemplar el trabajo que alguien hizo para mi.
Perdona el daño que he dejado en ti,
pero es así,
no te valoré y ahora es que pienso renovar
la armonía que tu y yo debimos conservar.
Naturaleza, sin ti no existiría.
No sé qué sería de mí, de los animales y las orquídeas.
De ahora en adelante, prometo no terminar mi día
sin disfrutar de la brisa que roza mis mejillas.
Pd: hizo un reto que consistía en hacer un poema, inspirándonos en la fotografía anterior.
Pd2: ¡Gracias por leerme!
Valora y... ¡Feliz vida!