sin embargo, no me dejan.
A medida que el miedo y la agonía florecen
las muy traicioneras, avanzan lentamente...
Entonces, ella hace su triunfal entrada
radiante, imponente, plena
dejando al descubierto mis miserias.
Maldita noche,
malditas nubes,
maldita luna.
Confabuladas en mí contra;
poniéndome en evidencia
espero se apaguen mis ojos por siempre
y acabe ya este cruel tormento.
Maldita noche,
maldita nubes,
maldita luna y sus reflejos.
Fotografía de mi archivo personal
"En la jaula del tiempo
la dormida mira sus ojos abiertos"
Alejandra Pizarnik