...ayer regrese sin mi; sin el aliento que te deja el tiempo que se ha perdido. Una angustia en el camino permanece aún presente sin más compromiso que no entristecerse por ella.
El regreso angustioso y azaroso deja un lustro en el alma que solo se requiere el calor de lo que se ha perdido y el deseo de retomarlo con fuerza.
Es el tiempo que regresa lleno de tan larga ausencia y con la boca seca; sediento y sin más logros que la tristeza
regrese.