Señor Jesús, Dios de la ternura. Amigo de siempre, del hoy que se vuelve presente; que reta y advierte, cuestiona y responde. Compañero de horas inciertas, de noches que se hace interminables esperando el amanecer. De ese mañana; promesa y certeza, de tiempos mejores.
Hermano cercano y atento... Siempre dispuesto al abrazo oportuno y fraterno. Creador y Alfarero que me alzas del barro, me elevas a tu altura y me enseñas a verlo todo con ojos nuevos. Señor de las palabras que son caricia y llamada, proyecto y milagro; pregunta y propuesta.
Peregrino de todos los caminos, que apareces donde menos te esperaba. El que mira nuestra fragilidad. Dios del amor incondicional y primero, mayor que la ley que oprime y silencia. Señor de la dignidad inquebrantable, de la vida recobrada.
Hoy te pedimos que sigas siendo el Dios de los amigos, que podamos ser amigos, aun en la traición, el abandono y la soledad. Te llamo con muchos nombres, te busco en tantos lugares... historias, momentos, rostros y experiencia. Esta mañana te encuentro en la cruz vacía. Señor de la bienaventuranza... Del encuentro y la despedida; del silencio y del nombre que falta...
Mi Señor…Danos tu amor y gracia que eso nos basta. Amén. PAZ Y BIEN.