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Hago memoria del nivel de aprendizaje que ofrecían aquellos maestros, el nivel de exigencia que nos permitía cumplir y rendir. Claro existía una buena alimentación que proveía el Instituto Nacional de Nutrición INN a todos los niños de las escuelas del país.
Como olvidar esa hora tan esperada, luego de una jornada de clase. Entrar a ese gran comedor y sentir el olor del sazón de las cocineras, que despertaba el apetito de todos, era saborear una comida balanceada servida en bandejas, donde nuestros ojos contemplaban, una rica sopa, ensaladas, arroz, un pollo suculento ufffff y esos plátanos dulces con sabor a canela, y pare de contar… En la Venezuela de hoy recordar esos momentos es como si fuese algo inalcanzable.
Sentimientos de rabia, impotencia y otros es lo que sentimos los padres de los niños que se encuentran en edad escolar. ¿Cómo es posible que vivimos en unos de los países más ricos del mundo y a la vez el más pobre?, da dolor escuchar por voz de los padres e incluso de los mismos niños que no asisten a clase porque no tienen comida en sus casas y más tristeza da que en los comedores de las escuelas solo les estén dando a los niños" hortalizas" y una pequeña ración de papa o una arepita mínima de yuca.
Hace días escuche al director de la escuela decir: “Para hoy solo hay yuca sancochada”. Noté que algunos niños se alegraron porque en sus casas no hay nada, otros se entristecieron esperando comer algo distinto.
Por ejemplo; comer un pedazo de pollo o carne es algo que en Venezuela se ha vuelto inalcanzable. Veo niños desnutridos, falta de rendimiento escolar, y lo más insólito es que los docentes están iguales.
Una y mil veces quiero volver a la Venezuela de antier…