Cierra un nuevo año escolar, y es momento propicio para un balance de lo que ha sido este transcurrir, que nos ayude a encontrar pistas para seguir avanzando en este tránsito tan crítico que vive el país.
Superando esta imperiosa necesidad de hablar de lo crítico de la situación, me parece más valioso evaluar las respuestas que las organizaciones han dado para afrontar la crisis, porque allí está el germen de la nueva Venezuela que todos estamos queriendo construir.
A pesar de esta profunda crisis estructural, se han mantenido escuelas abiertas, maestros llegando a sus aulas, centros de capacitación impulsando emprendimientos, universitarios impulsando iniciativas en sus comunidades, grupos dinamizando el liderazgo juvenil, organizaciones sin fines de lucro gestionando programas de alimentación en las comunidades, operativos de salud liderado por médicos voluntarios en las escuelas y comunidades.
Por otra parte, hemos contado con centros de análisis social generando los espacios para el debate y la reflexión política, Universidades fortaleciendo el tejido social, organizaciones internacionales y venezolanos en el exterior que gestionan ayuda para apoyar proyectos humanitarios en el país, entre muchas otras iniciativas, que se están multiplicando por muchos rincones en el país, y que están inspirando a muchos otros venezolanos a aportar su granito de arena en favor de otros.
Este balance es positivo. Pero todavía queda mucho por hacer, y allí es donde queda lugar a toda persona que desee aportar. La urgencia pide que no demoremos en sumarnos. Demos un sí y sumémonos a este Gran Movimiento Emergente de iniciativas a favor de Venezuela.