Mamá,
dejaste de caminar por mi casa de niño,
abriste todas las ventanas con tu alma infinita,
para cantar con los pájaros,
para ser parte de la brisa,
tejiéndote de recuerdos,
arrullando mi soledad.
Mamá,
qué gélidas están las paredes…
sin tí,
vacías...
sin ti,
¿hacía dónde corro?
¿hacia dónde grito?
hacía donde miro…
solo te encuentro,
soledad.
Ahora sé…
lo que sintieron los mendigos,
cuando fueron echados de sus casas,
Ahora conozco el canto de los grillos,
que acompañan a los carajitos de sábanas de cartón,
ahora sé…
lo que esconden los hombres perdidos,
sin memoria,
calle abajo,
entre perros sin hogar,
ahora sé …
lo que significa estar en el medio de una ciudad desconocida,
sin maletas,
sin destino,
esperando el tren que nunca pasará.
La ausencia es una flor que nunca se marchita,
estoy tan solo,
me siento tan solo,
ya no tengo a dónde ir,
mi casa está vacía,
mi casa está vacía,
mi casa está vacía…
sin ti.
RUBÉN DARÍO GIL
... a 4 semanas de la muerte de mi madre.