Estas personas
causan cierto repudio en mí,
me indigna la forma en que modelan
sus costosos trajes y ajustan sus blancos cuellos
al molde de permanecer abstractos
y sin remordimientos personales.
Yo,
por otro lado;
no soy igual que ellos: ¡Oh, no señor!
Yo siempre me he salido
de los parámetros normales,
me gustan los subordinados;
los incomprendidos,
las mujeres viles y putas,
los sádicos y los marginales:
esa gente con aliento de mierda y muelas podridas,
esa que como perros callejeros
deambula sobre hirvientes pavimentos,
y que; por las noches,
se quedan dormidos con una botella
de aguardiente a medio-terminar en cualquier acera miá y cagá.
Auto: Luis Bello