Quien sabe de mí,
puede afirmar que la desdicha
siempre ha sido mi más grande quimera;
como a un animal le acaricio y le cobijo luego de alimentarle.
A veces le lloro un poco
y otras tantas le río
cuando pienso que podría tener
la vida más digna de no ser un loco.
A veces la saco
y la embriago un poco,
le doy lánguidas caladas al Pall Mall;
le escribo y le hago saber que no está tan sola,
que al igual que ella he hecho todo tipo de conocimientos
pero que aún (por desgracia) no lograba tener compañía.
Autor: Luis Bello.