Sin embargo, las cosas no son —ni fueron— tan sencillas —o románticas—. Si bien Marcos Pérez Jiménez ejerció la presidencia de la República de forma dictatorial, por cuanto su llegada al poder no vino de los sufragios —e incluso, el plebiscito de 1953 fue desconocido por él— y el ejercicio de su mandato se caracterizó por un cierre de medios de comunicación, la atomización de los medios que quedaban, la persecución de enemigos y el encarcelamiento de los disidentes sin garantías procesales, fue también paradójicamente un mandato lleno de grandes e importantes obras arquitectónicas y urbanas que embellecieron a la Venezuela de entonces y que aún hoy son referencia.
Sin embargo, y a pesar de que su huida fue celebrada por muchos venezolanos en 1958, diez años después, a su regreso a Venezuela, se lanza como candidato al Senado por Caracas y termina siendo el senador electo con más votos en la historia de Venezuela.
Esto es un reflejo de varias circunstancias: el venezolano de la época no conocía la democracia, apenas estaba comenzando a sentirla a partir del ´58 (y muchos consideran que probablemente nunca la ha conocido concretamente), por lo que su comprensión del momento histórico en que vivía probablemente no fue del todo exacta.
Eso y aunado a que la Venezuela que comenzó en el ´58 estuvo plagada de muchos disturbios: la guerrilla y los atentados de los años 60, la corrupción naciente y la creación del «Papá Estado» que todo lo resolvía y cuando no lo hacía era un pecado, marcaron la vida del venezolano quien, después de diez años de caída del dictador, lo aclamaba democráticamente. Es lo que Laureano Vallenilla denominó «El Cesarismo Democrático» que aunque alude al poder político, bien puede describir a la sociedad.
Como fuere, esta fecha reporta una especial y trascendental hito venezolano: la entrada a la democracia no fue perfecta y estos procesos nunca lo son, pero recordar la gesta de quienes participaron en su momento por un Estado Democrático son necesarios para recordar quienes somos y quienes podemos ser de cara al a historia. A esta historia que se escribe en el 2018.