C3. Crepúsculo
Con la llegada de la tarde el oleaje se tornó más intenso, poco a poco consiguió acercarse a la orilla, llegando a una isla cercana a la que por un tiempo fue su hogar, lentamente la fuerza de las olas le permitieron irse adentrando hacia tierra firme, en un lugar donde quedar encallado, lo que provocó la conclusión de su viaje.
Pero el fin de los peligros para Coco no había llegado aún, cerca de él merodeaba su peor enemigo, Birgus latro, un crustáceo gigante devorador de cocos.
La siempre sabia naturaleza quiso que esa playa estuviera inundada de otros muchos cocos que tenían la misma pretensión que nuestro amigo, que no era otra que la de germinar, gracias a esto Birgus no se llegó a fijar en él y se dedicó a comer la pulpa de otros muchos cocos vecinos.
C4. Hacia un nuevo amanecer
Días más tarde, asomaba de la dura piel de Coco una hoja de palma al mismo tiempo que una raíz comenzaba a anclarse sobre la arena de la playa, de ahí brotaría una nueva vida, la palma de coco o árbol de la vida.
Con el paso del tiempo Coco completó su transformación y pasó de ser una simple semilla a convertirse en Cocos nucífera.
Cocos nucífera vivió una larga y tranquila vida, hacia los trece años de edad alcanzó su madurez sexual y tuvo una gran descendencia que continuó hasta los sesenta años, muriendo en insólita parodia del ciclo vital humano cuando alcanzó los ochenta años de edad.
Su existencia fue muy productiva y dio vida a un gran número de cocos que sirvieron para consumo de otras muchas especies terrestres, entre ellas la nuestra.
Los cocos son uno de los ciento cincuenta alimentos más saludables que hay en la Tierra, de él se aprovechan muchas partes para hacer diferentes alimentos, como es la leche de coco.
Somos lo que comemos. ¿Qué quieres comer?...
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