Hola comunidad lectora steemiana, el día de hoy les comparto una historia personal en forma de cuento (desde la dimensión infantil), en la que les revelaré la situación de amnesia que viven muchos abuelos(as) tras padecer el síndrome de Alzheimer, y cómo su nieto intenta endulzarle la vida a su abuelito olvidadizo.
Vamos a descubrirlo juntos, ¿vale?
Abuelito no te duermas, te voy a contar un cuento.
Hola mi lindo abuelito, mírame soy tu nieto más chiquito, me acomodo en tu regazo, yo quiero darte un abrazo, y de mis labios a tus oídos, voy a desandar tus recuerdos, que por culpa del desvelo y el trabajo duro, en procura de darle lo mejor a tu familia, atrofiaron tu memoria y los recuerdos del ayer, ya no logras destejer.
En primera te recuerdo, que soy fruto de tu fruto, tu preciada sucesión, que ahora es mi progenitor, mejor dicho mi papá, que siguió tus pasos fieles, repitiendo tu honorable ejemplo, con nobleza y con valor.
Él te expresa su cariño colmado de gratitud, reverencia tus virtudes por ser patriarca de nuestro hogar, desde tu temprana juventud.
Fuiste querido abuelito nuestro gran proveedor de todo lo necesario, procurando que no nos faltara nada, aunque fuera poco tu salario.
También quiero recordarte el esmero que pusiste al cuidado de mi abuela, la mujer de tus ensueños, la amaste con el corazón, y trabajando con tesón, le cubriste sus demandas, de proteger a sus hijos, dándoles calor y abrigo y la mejor educación.
En el nombre de mi padre de mi padre y de tu esposa, queremos agradecerte, por entregarnos tu amor, tu respeto y comprensión, sin el más mínimo reparo, de cansancio y desazón.
Y ahora nos corresponde en estos tus días postreros, devolverte los cuidados, con la mayor gratitud, el más grande amor y esmero.
Ríe querido abuelito, disfruta tu senectud, aquí estamos tus retoños adorando tu virtud.