Por más que el tiempo pasara, por más que la distancia los separara, por más largo que fuese su viaje, ellos se reencontrarían. Lo sabían, lo sentían, y esperarían a que ese momento llegara a ellos.
Y aunque sus noches sólo fuesen llenadas por el silencio, sólo bastaba con ver el cielo para saber que estaban bajo el mismo.
Era una promesa, se volverían a ver, y seguirían esperando hasta cumplirla.
Un pequeño escrito, espero les haya gustado, ¡hasta la próxima!